Dicen que el toreo como la literatura es infinito. Y es que como ahora anda el toreo, se nos acerca a la memoria la pregunta de ¿cuál será ahora la ruta que tome hoy en día la tauromaquia?, pues lo que estamos presenciando es asombrosamente sorprendente, si cabe el juego de palabras, y no se alcanza a imaginar uno hasta donde llegará el fin. Quizá así, está sucediendo con Cartagena de Indias en lo referente a sus corridas de toros.
Porque estamos viendo algo que por muchos años echamos de menos y hasta cultivamos la convalecencia de una feria que por tiempo ocupó el Cénit del concierto taurino nacional y solo imaginábamos meras fantasías. Pero vino a Cartagena un joven empresario cobijando para muchos ideas fantásticas y para otros, los que menos, algo posible para rescatar a la feria cartagenera y a una desteñida afición. “Joselillo de Colombia” hijo, al cual le debemos expresar solo gratitud, es el empresario de ideas fantásticas y hechos históricos, que con la historia se rotula a nuestra ciudad, pues cuando prácticamente nos dábamos por vencidos, debido a la manera altisonante como se venía administrando nuestra plaza de toros, que antaño fuera exitosa gracias a empresas como “Joselillo de Colombia” padre, “Escol” y “Emcoferias”, vino un declive por la desaparición de ésta última, ante nefasta decisión de un alcalde equivocado, entrando entonces en el tránsito negativo con empresas diferentes y de efímera vida.
Pero sistemáticamente se acabó el ceño fruncido de los aficionados y periodistas que sobrevivimos y así iniciamos desde 2005 una nueva andadura taurina con “Joselillo” hijo, como empresario, quien ante los ojos sorprendidos, ilusos y alegres, observamos encandilados los carteles con las máximas figuras del toreo, como Cesar Rincón, Enrique Ponce, El Juli, El Fandi y toda esa gama de nombres que acartelan las ferias de fuste en España. Y ha sido reiterativo ahora, para el 2008, vemos una vez más la conformación de una feria para los días 3, 4, 5, y 6 de Enero, con estos renombrados espadas aunados al extremeño Miguel Ángel Pereira, de apoteósica campaña ibérica y al novel diestro Sebastián Palomo Línares Jr. quien inicia su periplo por los palenques americanos recién alternativado, como así lo hiciera su padre en 1966, también contratado por “Joselillo de Colombia” padre, quien a la sazón regentaba las plazas de Bogotá y Medellín, además de Cartagena con “La Serrezuela”.
El presagio del fracaso ya desapareció. La feria se consolida y se fortalece porque será retransmitida para España por televisión. La rigidez de los empresarios, de los apoderados, de los medios y de los aficionados, también cede. Por eso, hoy se hace notorio el triunfo en Cartagena y el ambiente así lo determina. El empresario sigue entusiasta y decidido y con el vivo interés de estar en la vanguardia del rol taurino de América, como así lo lograra su padre. Pero, el toreo sigue como la literatura de manera infinita, por lo que se ha visto este año por la Madre Patria. Será tema de otra nota en esta Web.